24 de julio de 2009

Death

Lo admito abiertamente:

Maté un conejo, lo desollé y evisceré, dejé que madurara y luego lo descuartizé, descarté todos los pedazos malos, y los buenos los adobé en vinagre con cebolla morada, chalotas y zanahoria; 15 minutos a fuego alto en una cacerola y 45 a fuego lento con tostador debajo y tapa.

Y quedó la raja.

Ahora es la parte en que llueven los comentarios del estilo:

- "Pero si eres veterinario, no deberías amar a todos los animales y protegerlos en vez de matarlos?"
- "Era necesario matar al conejito?"
- "Por qué lo hiciste? Acaso disfrutas quitando la vida ajena?"

La verdad, es que la única situación similar a esta, fue cuando fuimos a pescar con el Nico y sacamos 1 lenguado y 2 merluzas, y no quedaron del todo muertos cuando los íbamos a filetear (i.e. el lenguado se puso a saltar encima de la tabla de cortar, fue extremo). Aparte de eso, jamás me había comido algo que maté yo.

A mis preguntas autoplanteadas arriba, me respondo solo:

- Sí, amo a los animales, me encantan y creo que es la raja poder trabajar y disfrutar de ellos. También me declaro omnívoro (del latín omnis "todo" y vorus "que come") y encuentro que hay que ser honesto y consecuente; me gusta la carne y hay que aceptar que vino de un animalito que respiró, sintió, etc; es decir, que estuvo VIVO y no nació en una bandeja del supermercado.

- No, podría haber dejado que otra persona lo hiciera, pero para la actividad que estábamos desarrollando en el momento (nada que ver con ritual satánico ni maltrato animal), yo era la persona más idónea para realizar la tarea.

- No disfruto matando otros bichos (excepto a las bacterias y parásitos cuando invaden mi cuerpo, porque ahí sí que disfruto aplastando al zancudo que chupó de mi sangre); y lo hice porque quería saber si realmente era capaz (y sí, soy capaz), además que nunca había preparado un conejo y mi espíritu investigador culinario necesitaba satisfacer esa necesidad: es muy distinto que te pasen todo en bandeja (literalmente) a que tener que hacer las cosas uno.

Y al final eso es lo que ha pasado con todas las personas con quienes he hablado el tema: no tienen problemas en comer atún en lata, combo 2 del McDonald's o un buen lomito de la Fuente Suiza, pero cuando sale a colación que alguna vez esa wea respiró, al tiro rechazan la idea y prefieren no saber o ignorar el origen de su comida. Yo no estoy de acuerdo con eso.

Por cierto, hay fotos pero no las voy a poner y jamás verán la luz de un monitor de computador; sí tengo fotos de plato de comida y que eventualmente subiré a mi carpeta "Comida" en Facebook.

Ps. Los que no comen carne de ningún tipo, ni productos lácteos ni usan cuero (aka Veganos), los felicito, espero que sean felices con su estilo de vida y vivan en paz y armonía con el medio ambiente, pero no me jodan porque no voy a cambiar mis hábitos alimenticios ni de vestir.

2 comentarios:

beatroz dijo...

ay que eres! esa vez que me contaste lo del conejo, demás que puse cara de horror, pero fue porque yo no podría matarlo con mis manos, pero feliz de la vida me lo comería.
además que si había que matarlo igual, cómo se iba a perder!
fotos, quiero fotos! (ya cocinado of course)
besos!

Chissock dijo...

Hahahaha, no iba dirigido a ti en particular :). Todas las personas con las que he conversado el tema han tenido la misma reacción :D

Se vienen las fotos, el fotógrafo anda desaparecido